CONOCE AQUELLO QUE CAMBIÓ

EL MUNDO

CONOCE AQUELLO QUE CAMBIÓ EL MUNDO

EXPERIMENTOS RGE

EXPERIMENTOS RGE

PROTEINA RG

Para acabar con todas las enfermedades que afectaban al cuerpo humano, los laboratorios RGE se pusieron a disposición de varios gobiernos.

Después de proponer una serie de pruebas, a las cuales se sometería a los pacientes, el gobierno autorizó realizarlas con presos del corredor de la muerte, locos, asesinos, y personas sin hogar, sujetos a los que nadie echaría en falta…

Tras varios meses de pruebas con diversas proteínas sintetizadas, se desarrolló la proteína E1, la máxima candidata a ser la solución que estaban buscando y comenzaron la realización de las pruebas.

Sin embargo, un paciente comenzó a experimentar unos síntomas totalmente desconocidos, viéndose arrastrado a sus instintos más básicos. Dejó de interactuar con otras personas, ya no respondía a ningún tipo de estímulo, pero, además, parecía no sentir dolor, su agresividad y apetito se iban incrementando hasta el punto de tener que aislarle y contenerle, ya que las lesiones por mordiscos eran cada vez más frecuentes entre pacientes; llegando incluso a autolesionarse si no encontraba algo que llevarse a la boca. Para este paciente, el primero, las contenciones no eran suficientes, se fracturaba las extremidades con tal de liberarse, causando varias incidencias con el personal sanitario y un comportamiento que parecía similar en los sujetos a los que había agredido.

Los estudios revelaron que, al introducir la proteína E1, encargada de sintetizar neurotransmisores, en este primer sujeto, esta sufrió una mutación, pasando a llamarse proteína RG. La nueva proteína supuso un cambio en la cadena de síntesis de las moléculas neurotransmisoras, lo que dio lugar a una molécula totalmente nueva, que se crea, se almacena y se libera de forma mucho más abundante y rápida que cualquier otro tipo de neurotransmisor y que es la causante de llevar a los pacientes a ese estado.

Pronto se llegó a la conclusión de que la proteína RG era infectiva, es decir, que se transmitía de unos a otros a través de los mordiscos o heridas que se causaban entre ellos. Esto no supone ningún peligro potencial salvo que alguno de los pacientes infectados entre en contacto con la civilización.

Para acabar con todas las enfermedades que afectaban al cuerpo humano, los laboratorios RGE se pusieron a disposición de varios gobiernos.

Después de proponer una serie de pruebas, a las cuales se sometería a los pacientes, el gobierno autorizó realizarlas con presos del corredor de la muerte, locos, asesinos, y personas sin hogar, sujetos a los que nadie echaría en falta…

Tras varios meses de pruebas con diversas proteínas sintetizadas, se desarrolló la proteína E1, la máxima candidata a ser la solución que estaban buscando y comenzaron la realización de las pruebas.

Sin embargo, un paciente comenzó a experimentar unos síntomas totalmente desconocidos, viéndose arrastrado a sus instintos más básicos. Dejó de interactuar con otras personas, ya no respondía a ningún tipo de estímulo, pero, además, parecía no sentir dolor, su agresividad y apetito se iban incrementando hasta el punto de tener que aislarle y contenerle, ya que las lesiones por mordiscos eran cada vez más frecuentes entre pacientes; llegando incluso a autolesionarse si no encontraba algo que llevarse a la boca. Para este paciente, el primero, las contenciones no eran suficientes, se fracturaba las extremidades con tal de liberarse, causando varias incidencias con el personal sanitario y un comportamiento que parecía similar en los sujetos a los que había agredido.

Los estudios revelaron que, al introducir la proteína E1, encargada de sintetizar neurotransmisores, en este primer sujeto, esta sufrió una mutación, pasando a llamarse proteína RG. La nueva proteína supuso un cambio en la cadena de síntesis de las moléculas neurotransmisoras, lo que dio lugar a una molécula totalmente nueva, que se crea, se almacena y se libera de forma mucho más abundante y rápida que cualquier otro tipo de neurotransmisor y que es la causante de llevar a los pacientes a ese estado.

Pronto se llegó a la conclusión de que la proteína RG era infectiva, es decir, que se transmitía de unos a otros a través de los mordiscos o heridas que se causaban entre ellos. Esto no supone ningún peligro potencial salvo que alguno de los pacientes infectados entre en contacto con la civilización.